viernes, 10 de abril de 2009

Palabras al viento

(Gracias a tu gracia,

pude empezar y terminar
hablando de ti
y de por ahí,
te amo.

Donde quiera que estés,
a donde quiera que vayas,
a quien quiera que quieras,
o quien quiera que seas,
te amo.

Que te vaya bien donde te haya ido mal
y que te siga yendo genial en donde seas feliz,
como espero que desde el principio
te haya ido bien,
te amo.

Y vuelvo a repetirlo y lo grito
ya sin sombras y sin miedo a mis defectos
y escucho lo que digo y no te escucho
y me hubiera gustado escucharte mía,
te amo.

Me hubiera encantado también,
ser, lo que querían ver tus ojos,
oler, lo que quería respirar tu amor,
y saber lo que siente tu corazón,
te amo.

Cuando sabes querer a alguien,
¡Suertudo! y me prometo ser fuerte
cuando estés con alguien más,
te amo.

De tu sonrisa hasta tu mala hierva,
te permito que me digas que soy un estorbo
y no me molesta tu invierno
como festejo tus primaveras,
es que no puedo obligarte a sentir ni a decir,
te amo.

Con más arrogancia
ya todo sale sobrando,
ojala tu salgas ganando,
¿Por que? por que yo soy así,
te lo advertí, espero que me entiendas
con el corazón,
te amo
y si sabes cuanto)

Palabras,
llenas de resentimiento,
pasado,
presente,
sin futuro.

Atolondradas, austeras,
desgraciadas,
con convicción de confesarse,
de un día que oscureció,
de una noche
que nunca amaneció,
que en desastres ocurrió,
y la vida solo contemplo.


Con la intervención en espera
de luna llena
y que se quedo lejana
de tras de nubes negras.

Volando,
arrastradas por el viento,
a un lugar
sin tiempo, ni espacio,
donde desaparecen,
a donde todos vamos.

Que llevan en la punta de los labios
mi sangre muerta,
avanzando poco a poco
por la niebla,
liquidas como mis lágrimas,
apoyándose en mis sonidos,
sin dejarme escuchar más que vaciedad.

Que también giran en remolinos
que me llevan a encontrarte,
a perderte,
a volver a buscarte,
a saberte pérdida
y a volver a llorar
donde eclipsa mi sangre
y festejan mis demonios,
en ríos de gritos,
escondiendo sueños
nombrando tristezas,
colindando rencor,
y alimentando mi dolor.

Palabras a fin de cuentas
que se lleva el viento
y tal vez nunca traigan buenas noticias.

No hay comentarios:

Publicar un comentario