viernes, 10 de abril de 2009

Estacion Nocturna

Necesito una estación,
nocturna, lúgubre,
de media noche,
en llamas.

Andar por ahí
sintiéndome sombra,
arrastrándome por el suelo
y reflejando oscuridad.

Tener derecho
a engrosar mis desacuerdos
escupiendo mí rabia
en funeraria melancolía.

Cabalgar mi menosprecio
con falsedad,
engaños,
con desdén.

Aportar con trasgresión,
mi desaliento,
degradación,
y sufrimiento.

Imponerme a los obstáculos,
de la belleza artificial,
a la racionalidad mediocre,
a las injurias desprovistas de arduo esplendor,
a la vivencia lucida,
como objetivo justificado.

Ya no ser acorralado,
de vulgar elocuencia,
de servil prudencia,
ni de mi propia existencia...

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