jueves, 9 de abril de 2009

Dulce

De tu nombre la miel,
de tu boca mi sed,
de tus ojos el lirio
y en mis manos tú rastro.

En mi jardín
voy a plantar mucho de ti,
para que mi cosecha
sea de jazmín,
y todo me simule a ti.

A tu piel
blanca como clavel,
a tus manos
suaves como acanto,
a tu alma
aroma de vida.

Amiga,
voy a regar mi porvenir
con todos tus recuerdos
para mejores tiempos.

Voy a labrar mi tierra
con tus encantos,
colores
y sabores.

Serás invernadero
de todos mis sueños,
para que todo el año
sea primavera
y nunca dejes de crecer en mí.

Tu sonrisa
será el triunfo
de todas mis derrotas
y tus tristezas
el medio para ofrecerte
todo el cielo.

Aunque tú ofreces más que esto,
no te ofendas
si crees muy pobre lo que tengo,
es solo que me mantengo
de tus breves sustentos,
llenos de gracia
y perceptible alabanza.

La semilla que tiraste con descuido,
crece, y cada que florece
es más fuerte,
es llama que alumbra
la raíz de mi fortuna.

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