jueves, 9 de abril de 2009

De tu ciudad

He sido desterrado,
de tus puentes,
donde cruzaba mis grandes abismos,
de tus calles,
donde todas tus rutas eran bellas
y ellas me llevaban a ti.

No puedo olvidar,
la maravillosa geografía de tu cuerpo
donde estaban cimentados todos mis anhelos.

Ni tu alma de esfera llena de estrellas,
donde abundaba tu infinita existencia.

Más haya de ti,
los días parecen rencorosos
y cada noche es tan larga sin tu aliento,
hasta resulta inalterable
el aire maloliente que familiariza con mis fauces.

Del silencio he hecho,
enfadado sustento, agotado éxito,
en esta tierra emblemada de tristezas,
esta muerte quisiera terminase.

Sagrada generosidad desatinada
no haberme matado,
hacerme divagar de existencia,
obviándome insignificante extranjero.

Es ínfimo el desprecio
que pueda llegar a acumular
en mis lamentos, sin embargo,
esa virtud comienza a desfigurarme.

Extraño mi hogar
he sido exiliado de mi hogar,
de mi hogar que eras tú.

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